Transitorio

 

En la próxima parte te contaré cómo diseñar un periodo de transición realmente útil, qué métricas observar, qué tipo de entrenamiento mantener y cómo preparar el cuerpo para empezar la base en las mejores condiciones posibles.

¿Cómo debería ser realmente un periodo de transición?

Aquí es donde empiezan los matices importantes. La transición no es un “descanso” en el sentido tradicional. Es un cambio de estímulo, un reseteo suave, una manera de preparar el cuerpo y la cabeza para lo que viene sin romper la inercia positiva de entrenar.

Para mí, un buen periodo de transición debería cumplir tres objetivos:

  1. Bajar la carga sin cortar la actividad.

  2. Reparar lo que la temporada ha ido estropeando.

  3. Devolver las ganas de entrenar.

Vamos con cada punto.

1. Bajar la carga sin dejar de moverte

Esto no significa entrenar “igual pero menos”. Significa entrenar distinto:

  • Mantén entre el 40-60 % de tu volumen habitual.

  • La intensidad debe ser muy baja, pero no inexistente. Un par de toques suaves de Z3 en la semana puede ayudarte a no perder demasiada forma.

De esta forma, mantienes varias cosas que te interesan:

  • La eficiencia del pedaleo.

  • La movilidad articular.

  • La adherencia al hábito.

  • El componente mental de seguir siendo deportista.

2. Reparar lo que la temporada ha ido estropeando

Aquí entra todo aquello que, durante el año, vas parcheando como puedes:

  • Trabajo de fuerza general.

  • Core y estabilidad, que casi siempre se descuida.

  • Movilidad de cadera, tobillo y dorsal.

  • Caminatas, senderismo, natación, ejercicios compensatorios.

Una buena transición es justo lo contrario de dejar de moverte: es moverte de formas distintas para corregir desequilibrios y preparar la maquinaria para lo que viene.

Además, entrenar otras cosas te recuerda que eres más que tus vatios. Y eso, aunque no lo parezca, ayuda mucho mentalmente.

3. Devolver las ganas

Esta es la parte más importante y la más ignorada. Tus ganas son un recurso entrenable y también gastable. La transición debe servir para que vuelvas a mirar la bici de otra forma.

Si terminas la transición sin ganas, la transición ha fallado.

Trucos que puedes usar:

  • Quita el potenciómetro de la pantalla del Garmin durante algunos días.

  • Ve a sitios a los que no sueles ir durante la temporada.

  • Queda con gente que normalmente no cuadra con tu plan.


¿Cuánto debe durar?

Normalmente, entre 2 y 4 semanas. Menos de 2, no da tiempo a resetear. Más de 4, empiezas a perder cosas que no interesa perder.

La duración depende de:

  • Cómo terminó tu temporada.

  • Tu estado mental.

  • Tu historial de lesiones.

  • Tu volumen anual.

  • Y, sobre todo, de tus ganas.

Lo que sí o sí deberías evitar

  • Parar completamente 10-14 días. No aporta nada al 95 % de los deportistas.

  • Empezar la base aún “cansado” o quemado. Es la receta perfecta para la desmotivación en pleno invierno.

  • Pasarte en el gimnasio los primeros días. No, no toca reventarse a sentadillas nada más terminar la temporada.

  • Convertir la transición en un mes de excesos. No es Navidad extendida.

  • Poner objetivos demasiado pronto. La cabeza también necesita espacio.

¿Y tú? ¿Llevas a cabo un periodo transitorio?

 

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