No necesitas parar después de la temporada

No, no es obligatorio que pares después de la temporada. Tampoco te va a hacer mejorar más. De hecho, si dejas de hacer deporte por completo durante dos semanas perderás muchas de las adaptaciones que tanto te ha costado conseguir y tu adherencia hacia el plan de entrenamiento empeorará. 

 ¿Estoy afirmando que nadie debe parar? En absoluto. Si has acabado la temporada muy quemado física y psicológicamente es probable que necesites levantar el pie. El perjuicio que te puede ocasionar el empezar la base sin ganas de practicar tu deporte es peor que las adaptaciones que pierdas cuando pares. Sin embargo, el porcentaje de deportistas que llegan a este nivel de hartazgo es muy pequeño. Las recetas de periodización están pensadas para profesionales. Estos se llevan muchos días fuera de casa y el nivel de tensión y desgaste físico y mental que acumulan a final del año es enorme. Por eso es por lo que necesitan parar. Sin embargo, un deportista normal que entrena unas 12 horas al día y para el que el deporte es una vía de escape no necesita ni debe parar aunque sí que es preciso un descenso de la carga de entrenamiento y hacer actividades diferentes que le ayuden a trabajar músculos que durante el año se trabajan menos al practicar su deporte. 

 La mayoría de aficionados no necesitan un “apagón deportivo”, necesitan variar, aflojar, pero seguir en movimiento. La idea de parar completamente durante dos o tres semanas viene heredada, como hemos dicho, del deporte profesional, y se ha convertido en una especie de mantra que repetimos sin cuestionar (al igual que otras tantas cosas). Pero no tiene mucho sentido cuando lo aterrizamos a la realidad del deportista amateur.

Porque, seamos honestos tú no viajas cada dos días a competir, no arrastras cientos de horas de fatiga acumulada al límite, no tienes la presión de un contrato, resultados o patrocinadores y, sobre todo, el deporte no es tu trabajo, es tu hobbie.

Cuando entrenas 8, 10 o 12 horas semanales (que parece mucho pero no lo es comparado con un profesional) lo último que necesitas es un parón total que te rompa la rutina, te desconecte del hábito y encima te haga volver con esa sensación horrible de estar empezando desde cero.

Lo que SÍ necesitas es descomprimir, pero sin cortar el cable del todo. Es decir, debes reducir volumen e intensidad, siempre y cuando te notes algo cansado.

Es buena idea introducir actividades cruzadas: caminar más, nadar, gimnasio sin presión, algo de técnica, MTB si eres de carretera, o incluso probar deportes que ni te planteas en temporada.

 


 

Esto no solo evita perder adaptaciones: te mantiene conectado, motivado y con ganas reales de empezar la base. Pero hay algo aún más importante, el descanso de final de temporada no debe ser un punto y aparte, sino un punto y seguido inteligente. No se trata de apretar un botón de “STOP”, sino de poner el entrenamiento en modo “LOW POWER”. Y que cuando la gente para más de la cuenta por miedo, por imitación o porque cree que toca, lo que ocurre después es:

  • Volver sintiéndose torpes.

  • Perder potencia y sensaciones que costó meses construir.

  • Aumentar la probabilidad de lesiones al retomar demasiado rápido.

  • Romper rutinas que luego cuesta recuperar.

  • Y, a veces, perder la motivación justo cuando empieza el bloque más importante del año: la base.

Por eso lo digo claro, no pares por inercia, ni por tradición, ni porque otros lo hacen. Para si lo necesitas, pero desaparecer del mapa dos semanas raramente es la solución.

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